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25 enero 2022
Autor: Spiff
+ Básicos de Invierno: La Trenca

Que sí que ahora en lo que estás pensando es cuando demonios volverá el verano, y las playas, y la tapa de gambitas en el chiringo favorito, y la cervecita. Ays, la cervecita… Pero no, todavía estamos en invierno, y todavía sigue haciendo frío. Para un friolero como yo, mucho.

Hoy te vengo hablar de la trenca. Icono atemporal donde los haya. Esta prenda polivalente -se puede usar en muchos contextos, sigue leyendo-, nace en el siglo XIX, en Inglaterra, origen militar, concretamente de la Royal Navy para una expedición a la Antártida.

Normalmente la vemos con un fit generoso, un poco en homenaje a cómo se llevaban originalmente, muy amplias, una misma trenca podía servirles a varios marineros en el mismo barco, imagínate. Su nombre en ingles, Duffle Coat, se la da la ciudad belga de donde viene el tipo de lana que se usaba para crear estas prendas. Nobles y duques británicos, estrellas de Hollywood, tu padre y tu abuelo. Todo el mundo ha tenido una trenca.

 ¿Características? Haberlas haylas. La capucha, por ejemplo. Toda trenca tiene que tener capucha, si no la tiene, por mucho que conserve el resto de elementos que ahora te detallaremos, no es una trenca. Otro de los elementos característicos son los botones, que usan un sistema de cuerno, llamado alamar con cierre de cuerda, y que se hicieron por un propósito puramente utilitario. Llevas trenca porque hace frío y cuando hace frío llevas guantes. El frío en alta mar debe ser un frío importante, por lo que los guantes no pueden ser finitos. Gordos, más bien gordos. Consecuencia, botones sencillitos para que las criaturas no se los tuvieran que quitar.

Actualmente este material de cuerno del que os hablo, se suele hacer de asta de buey. Antes de 1950 la tendencia era otra, lo que se usaba eran los cuernos de madera.

Yasuto Kamoshita

All the credits goes to original photographer.

Pero sigamos con la capucha. ¿Por qué tan grande? Ni su gran tamaño ni su forma se hicieron al azar. Se necesitaban amplias para que los oficiales pudiesen poner la capucha sin necesidad de quitarse sus gorras puntiagudas.

Otra característica de la trenca es la parte adicional de tejido en los hombros. Una característica que vuelve a ser puramente funcional. Los marineros, en muchas ocasiones, llevaban los grandes cabos de los barcos a los hombros y ese tejido extra les reforzaba esa parte del cuerpo.

Además, como cualquier otro abrigo militar, cuenta con dos grandes bolsillos de parche para poder llevar la mayor cantidad de munición.

En origen, la trenca se hacia con esta lana belga que lo bautiza. Una lana muy resistente, con gran gramaje y por ende, con gran peso. Inicialmente se hacía en pocos colores, bueno de hecho sólo había dos, beige o azul marino. Esto ha cambiado, claro, ídem para los tejidos. Podemos encontrar trencas actuales hechas de cashmere de las que dan ganas de acurrucarte al lado, por ejemplo. ¿Colores? Mil. Desde los clásicos azul marino y beige, hasta los fucsias. No somos muy de experimentar con colores en abrigos. Un beige, un gris y un azul marino pueden con cualquiera. A no ser que sea un rojo en Casentino vestido por Tommaso Cappozoli. Ay, Tommaso, te queda todo bien, ¡demonios!. El recubrimiento, y esto las marcas intentan mantenerlo, suele ser de cuadro tartán rojo. Pero también aquí entra el poder creativo de la marca y lo atrevido o no que pretenda ser.

Repito, la trenca se lleva amplia. ¿Te imaginas un loden estrecho? Pues la trenca igual. No te subas al carro de las tendencias pasajeras. Las prendas atemporales son como son, no pretendamos cambiarlas. Llévala con traje debajo, o con vaqueros, o con pana, o con lo que te de la gana. La trenca, se lleva con todo.

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