Logotipo SpiffMagazine
Logotipo Spiff Magazine
27 marzo 2021
Autor: Spiff
¿Cinturón sí o no? Si es de Berg & Berg, sí.

Nunca he sido un fan incondicional de los cinturones. Para ser sinceros, antes no podría considerarme ni siquiera fan, si no todo lo contrario. Preguntaba al actor Diego Martín al respecto y según iba expresando su opinión, una vocecita dentro de mí repetía sus palabras reafirmándolas. Cito textualmente: “Cinturón, no. Básicamente, no. Les tengo especial manía. Me parece que cortan la silueta y me parecen incómodos. Nada más bonito que una cintura limpia, y para eso las pletinas son ideales. Incluso en un vaquero, prefiero hacerme un retoque de cintura, para dejarla correcta que ponerme cinturón”.

Recuerdo tener una compañera que siempre me preguntaba por qué no llevaba cinturón. No es que un servidor fuese enseñando nalga ni marca de calzoncillos; la época de skater o de algo parecido, pasó a la historia hace mucho tiempo. Su pregunta era con un fundamento meramente estético, y yo, cuál Diego Martín, le respondía de manera parecida al actor, aunque algo más escueto. “Side adjusters, compañera. No hay necesidad de cortar silueta, que no es que vaya uno sobrado de ella”.

Cuando, para más inri, se trataba de un pantalón de vestir, la pregunta llegaba a considerarse hiriente. Me sangraban y sangran los ojos cuando veo esos trajes con un enorme cinturón acompañándolos. No por Dios. Todos recordamos ese innumerable listado de firmas que estampaban sus grandes logos en hebillas de cinturones que portaban afamadas grupettas de futbolistas y cantantes… Pero los últimos años me he ido relajando -no tanto con estos-, y ya no soy tan intolerable ante aquellos que los usan ni ante los propios cinturones. Es más, algunos hasta me gustan, y mucho. 

Los dos podríamos catalogarlos como vintage o bajo la estética del vintagismo. Porque por un lado me gusta el cinturón fino, propio de esos años 40 y 50; sobrio, limpio, en piel y con una sutil hebilla, sin estridencias, que parece ser tendencia y que han recuperado multitud de firmas para reproducirlo; y por otro lado, el cinturón tipo western. Es en este segundo tipo donde el abanico se amplia de manera extensa para ofrecer múltiples opciones dependiendo de lo snob o amante del vintage que sea uno. También estos, por cierto, recuperados y reproducidos por otras tantas firmas actuales.

Después de leer esto probablemente estarás pensando que uno dista mucho del otro y que se hace raro que alguien pueda sentir admiración por los dos. Efectivamente son cinturones diferentes, pero eso no implica que no sean admirados por un mismo sujeto. Me encantaría poder tener un Matisse y un Cézanne en casa. Fauvismo vs Posimpresionismo. ¿Diferentes? Sí, ¿y?

Después de la minúscula lección de arte -soy profano en la materia, pero admirador-, puedo decir que cualquiera de los dos cinturones pueden usarse casi indistintamente, aunque cada vez más, y pese a las recomendaciones de mi colega Manuel, aka @orenim, y su larga colección de cinturones vintage emulando a su (nuestro), venerado Ralph Lauren, cada vez me gustan más los del primer tipo, y de entre ellos, los de Berg & Berg, se han apoderado definitivamente del corazoncito de un servidor.

Cinturón Berg & Berg ante negro

Hoy tengo frente a mí su gran calf leather black en talla 85 -sí soy fino-, y estoy dispuesto a destriparlo. No en el plan de cargármelo, claro, en el plan de hacer una review lo más exhaustiva posible.

Hace mucho tiempo que venía con ganas de tener algo de la firma sueca. Hoy por hoy es una de las firmas con las que más cerca, en propuestas, me encuentro. Supongo que la figura de Andreas Larrson, director creativo y socio, tiene algo que ver. Esa capacidad de crear looks desenfadados, pero tremendamente elegantes y limpios, es envidiable. Pero sigamos con el cinturón. Como venía comentando me gustan los cinturones finos, y este en concreto se caracteriza por tener un ancho de 25 mm. Una medida perfecta y muy acorde con lo que yo buscaba. Algo más estrecho lo acercaría hacia un abismo un tanto femenino y algo más ancho, lo acercaría al cinturón hortera que queremos evitar a toda consta. Sobre todo, si lo vamos a usar con looks como los que proponen nuestros colegas suecos, y que, francamente, no tenemos ningún pero al respecto. Si te gusta el Ivy look clásico, pasado por una termomix noventera escandinava, te gustarán los looks que propone Larrson

Cinturón Berg & Berg

Estilismo: Andreas Larrson.

La mayoría de las dudas surgieron en la elección del color. Es un detalle importante conocer el uso que le vas a dar a un cinturón y en base a eso elegir un color u otro. Las reglas dictaminan que el color del cinturón va ligado directamente con el de tus zapatos. Es decir, marrón con marrón, y negro con negro. Bajo mi opinión es una regla más en línea a si vas a llevar el cinturón con un traje. En ese caso, sí, en el caso informal, no creo que sea tan relevante, aunque si tienes dudas, ya sabes, comprar los dos. Yo elegí negro porque mi idea es la de llevarlo con pantalón vaquero beige, crema o blanco roto y loafers en calf negros; o vaqueros selvedge sin lavar con zapatillas blancas sin logo o los propios calf negros.

La hebilla de metal cepillado es circular, cosa que agradezco porque siempre me han parecido más elegantes que las rectangulares. Pero también dudé en la hebilla, y también lo hice con el color, si dorado o plateado. Y aunque últimamente me gusta mucho incorporar piezas doradas a mis looks, porque la mayoría de mis relojes tienen algún detalle en oro, me decanté por la hebilla plateada. Berg & Berg dispone de 4 modelos de cinturones, con diseños idénticos, pero características distintas. Dos de ellos van con hebilla dorada, y los dos son en ante, marrón o negro. Los otros dos modelos tienen la hebilla plateada y piel de becerro granulada en detrimento del ante. Una piel procedente de Italia, que basta con tocarla para darse cuenta de la incuestionable calidad que atesora.

Lo+Relacionado

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.