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26 septiembre 2022
Autor: Spiff
Conociendo a Dan Quigley

1 de junio, 7,30h de la mañana. He podido dormir más de 4 horas. La localización del hotel no ayuda. Un par de noches han sido más que suficientes para odiar Times Square, el rincón más ruidoso (y hortera) de La Ciudad. Y aunque siempre que vuelvo me gusta pasar por aquí y observar todas estas luces y gente disfrazada y vendiéndote Cannabis, cuanto más lo hago, más desagradable me parece. Pensé que sería una buena idea hospedarme aquí, cerca de todo, pero no; Joe´s Pizza es de las peores pizzas de Nueva York y ni las obras ni el gentío se cansan de aparecer entre mis sueños. Esta mañana todo eso da igual, me despierto y bajo al Dunkin Donuts que está debajo del hotel. Los trabajadores son maleducados y casi nunca entienden lo que les pido. No les culpo, mi inglés es mucho mejor cuando voy borracho, y todavía es demasiado pronto. Un donuts de esos rosas y un café helado. No es una tostada de pan con tomate y jamón ibérico, pero no está mal. Subo al hotel, desayuno y me meto en la ducha. Salgo y tengo un mensaje de Daniel: “See you at 10,30h, bro”. Daniel es store manager de la tienda de The Armoury en Upper East Side. Llevamos meses escribiéndonos por Instagram, pero todavía no nos conocemos en persona. Casi 6000 km de distancia entre uno y otro tienen la culpa. “Perfect, buddy, my first day on shoes”, contesto añadiendo una foto de mi look. Una forma sutil de preguntar a mi amigo si voy lo suficientemente bien para entrar en The Armoury, una institución de estilo y elegancia. En La Ciudad, y en el mundo. No, no exagero. “I dressed down today, if you want to get more comfortable please do”, contesta rápidamente Dan enseñándome sus C-QP blancas y pantalones Coherence.

Dan Quigley nació y se crió con orgullo en Brooklyn, Nueva York, en 1971. Como preadolescente, estaba fascinado con el dibujo y la pintura, y sin que su hijo nos escuche, faltaba a la escuela con frecuencia para vivir en los museos locales y enamorarse de los Rothko, Pollock y O’Keefe que deambulaban por aquellos lares. Aquejado de depresión, encontró en estas obras su curación. Sentarse y mirar fijamente un Rothko como terapia, sintiendo un sentimiento de afinidad, un sentimiento de persona a otra. Sabía que no estaba solo en su angustia.  

El arte callejero florecía en NY en los años 80 y Quigley encontró una salida convirtiéndose en un artista del graffiti. DQ, DECUE o DEKEW –así le apodaban-, se escabullía noche tras noche para dejar su sello, que desaparecería tras una declaración de su profesor de arte: “Tu graffiti no es arte”. Con el corazón roto, Dan dejó de dibujar y pintar para centrarse en el hard rock y el punk –tocando el bajo y la guitarra- y el cine, dirigiendo videoclips y siendo documentalista. Durante años, los trabajos ocasionales se convirtieron en la norma, pero entonces apareció la moda y The Armoury. Hoy Daniel compagina su empleo como gerente de la venerable tienda de ropa masculina en el Upper East Side y -30 años después de dejarlo-, como artista independiente, pintando en su estudio en la Terminal del Ejército de Brooklyn.

Dan Quigley pintando en su estudio

Son las 10 de la mañana y ya he dejado Central Park a la izquierda para subir por Madison Avenue. The Armoury no debería estar lejos, 840 Madison Avenue. Es curioso que siendo esta la cuarta vez que vengo a Nueva York, nunca antes haya caminado por Upper East Side. Cada vez que vuelvo a Madrid mi hermana me pregunta por ello. Supongo que Gossip Girl tiene la culpa; que me pregunte y se extrañe –ella viviría en el Upper East Side- y que yo todavía no lo haya conocido. Siempre fui más del Downtown. Pero reconozco que este rincón de la Ciudad es especial. Las tiendas, las casas, las chicas… Ese popurrí de chicas espectaculares, unas vestidas con traje de chaqueta, otras en mallas de Lulemon, pero todas con un vaso de Matcha Latte en la mano. Excepto ella. Está apoyada en el escaparate de Marni, me mira y dice algo. Yo no la contesto, ha sido muy rápido y todavía mi cerebro está asimilando que una modelo de Victoria´s Secret se haya dirigido a mí. Ahora mismo todos mis esfuerzos los centro en controlar mis piernas, que no fallen y tropiecen ante su presencia. 30 segundos después digiero el mensaje: “I´m ready for the picture”. Llevo colgado una cámara Nikon y la mujer más espectacular que he visto en mis 34 años de existencia, reclamaba su foto. Una foto que tendría que mandarle en algún momento a un correo, teléfono móvil, cuenta de Instagram… Si el universo me otorgó un uno por ciento de conocer a una top model y entablar una relación con ella, era esta, y yo ya la he perdido.

El patetismo me invade, no dejo de pensar en esa chica. Debería haber continuado con mis clases de inglés, debería haberle hecho caso a mi madre. “Tarde o temprano te toparás con el inglés, no lo dejes”. No la hice caso y ahora tengo un inglés para salir de copas. No more. Mis pensamientos hacen que casi me pase de largo The Armoury. De hecho lo he hecho, pero unas pegatinas de Real McCoy pegadas en el cristal me despiertan de ese sentimiento de negatividad. Vuelvo a estar soñando, estoy en mi tienda favorita y Daniel y sus compañeros esperan detrás del mostrador.

Dan SPiff

Dan Quigley

SPIFF: Dan, por favor, antes que nada, dime si aún tenéis la Real McCoy que llevaba Jan Tong. Esa que era tipo años 30.

DAN: No man. Esa cazadora está ya agotadísima, pero te voy a enseñar otras que estoy seguro también te gustarán. Mira, esta es una colección que sacamos este año con Savas. Presta atención a la piel, es algo espectacular. Savas es una firma fundada en 2015, y querido amigo, la que tienes en la mano, es una colaboración exclusiva de The Armoury, que lleva el nombre 68, en homenaje al regreso de Elvis.

 

SPIFF: Ten clemencia conmigo. No sé si pedirte que me muestres más. Quiero todo.

DAN: Sube conmigo. Esto no lo puedes comprar, no sufras. ¿Ves aquella estantería de allí con todos esos libros? Todos son de Scott Schuman, se los guardamos aquí. Y este libro de fotografías es de Mark, que está por la Ciudad. Ojalá podáis coincidir.

SPIFF: Me encantaría. Admiro mucho a Mark y a Alan. Creo que han creado algo único con The Armoury. A Scott tuve el gusto de conocerlo hace unos años. Un buen tipo. Me lo presentó Álvaro, ex director de moda y belleza de Esquire, en el Town House que organizaba la revista en Madrid. ¿Y todos estos libros de arte? Veo que no eres el único al que le gusta. Cuéntame, ¿cómo compaginas ambos mundos?

DAN: Si me preguntan cómo manejo mi vida artística y la moda masculina, es decir dirigir este negocio de tiendas, debo decir que requiere toda mi energía y entusiasmo para equilibrar esos dos mundos. El éxito con The Armory requiere liderazgo, tenemos ese liderazgo en Mark, Alan y otros y un equipo apasionado y trabajador. Ser un artista, sin duda, requiere muchas de las mismas habilidades. Sin embargo, con la pintura me siento impulsado de una manera diferente, y esto es difícil de explicar. Pero, permítanme decir esto… Como un alma que tiene una experiencia humana, tengo una necesidad mística de pintar. Esa posesión me lleva a mi estudio casi todas las noches hasta la mañana y todo el día en mis días libres. Cierta producción de energía puede ser agotadora y otra, como la pintura, puede ser rejuvenecedora. Estaría mintiendo si no admitiera que es difícil lograr el equilibrio perfecto.

The Armoury by SAVAS

SPIFF: Bueno, yo es que siempre he creído que son dos mundos totalmente complementarios. Por no decir que son lo mismo… La moda al final es una expresión artística, ¿no? Una de mis metas y objetivos en Spiff, era el de crear una Comunidad que amara este tipo de cosas. No quería sólo hablar de ropa. Quería meterla en un contexto de creación artística; arquitectura, pintura, cine, música… Creo que si le damos ese valor a la ropa la enriquecemos, ¿no?

DAN: Tienes 100% de razón, algunas prendas tienen absolutamente todas estas formas de arte adjuntas. Por ejemplo, en The Armory, nos asociamos con artesanos que ofrecen productos únicos verdaderamente personalizados (como Tailor Caid, Ascot Chang, Liverano, Yohie Fukuda y Ring Jacket, solo por nombrar algunos), a veces esas prendas están inspiradas en una película en particular, o algo que los artistas de antaño hayan usado, entonces ese artículo -ya sea una chaqueta, un traje, un pantalón, un bolso, un zapato, etc.-, está hecho a mano de manera que se ajuste al cuerpo y las preferencias únicas de los clientes, lo que requiere un enfoque arquitectónico para el corte. La honestidad es puramente un proceso creativo.

 

SPIFF: Los tiempos están cambiando y la sastrería convencional quizás esté perdiendo algo de fuelle. Los que lo han sabido ver, están creando prendas más relajadas que sirvan para contextos más amplios, trabajo o unas copas un viernes noche. Tú, por ejemplo, teba y zapatillas. ¿Te has aficionado a este look o es imaginación mía?

DAN: Estoy de acuerdo en que la ropa casual parece estar teniendo su momento. La comodidad es cada vez más importante en estos días. Estoy de pie de 10 a 12 horas al día y estos C-QP son extremadamente cómodos. Sin mencionar que estos pantalones Coherence son sin duda mis más cómodos. Pero, en cuanto a ir a mirar, todo depende de cómo me sienta ese día. Tengo la suerte de tener algunas piezas increíbles en mi armario que puedo agarrar dependiendo de mi estado de ánimo. Definitivamente lo mezclo.

 

SPIFF: ¿Cuáles son las tres pendas indispensables de Dan Quigley tiene en su armario?

DAN: Los tres artículos indispensables en mi armario no son por lo que The Armory es típicamente conocido, pero estos pantalones Coherence los compraría en todos los colores del arcoíris si los hicieran. Tengo esta genial campera workwear azul de Yves Klein de Ring Jacket que es casi idéntica a la que usaba el famoso fotógrafo del New York Times Bill Cunningham (el fotógrafo de street style por excelencia), y por último, mis gafas Nackymad que son imprescindibles porque si no las uso, no puedo ver claro. Además, están bellamente diseñadas y elaboradas y tienen calaveras en las puntas de los templos, lo que es muy rock and roll.

Detalle de las gafas Nackymad

SPIFF: ¿Y relojes? ¿Te gustan?

DAN: Los relojes pueden ser una madriguera de conejo. Me gustaban los relojes grandes y complicados, incluso el día de mi boda, hace 10 años, usé un Brugette Type XX Transatlantic. Pero estos días me he estado inclinando hacia un estilo un poco más Bauhaus. Por ejemplo, hoy llevo este pequeño Nomos Tetra de 29,5 mm (con esfera verde billante y marcadores dorados). Realmente amo este reloj, es súper único y no lo ves en la muñeca de todos, encargué una correa de Jean Rousseau para hacerlo más propio. Aparte de eso, tengo una pequeña colección, no hay mucho de lo que presumir. Otros favoritos incluyen dos relojes antiguos que fueron propiedad de mi abuelo y luego de mi padre. No es caro pero es tremendamente sentimental para mí.

 

SPIFF: Sabes que en Spiff somos también amantes del Vintage. En NYC la gente ya está muy familiarizada con este concepto. ¿Lo consumes? ¿Te gusta?

DAN: Ese es uno de los mejores aspectos de vivir en Nueva York, el hecho de que no importa lo que te guste, hay un grupo de personas interesadas en lo mismo. Esto es cierto con la escena vintage aquí. Nueva York y los distritos exteriores tienen algunas de las mejores tiendas vintage del mundo. Personalmente, no uso mucho, pero tengo algunas camisetas de rock vintage solo porque las traje nuevas y nunca las regalé. Más allá de eso, prefiero NOS, compré esta increíble chaqueta Bros de Brooks en rojo escarlata de los años 60 de Sean Crowley hace unos años, ¡es específica pero genial!

 

SPIFF: Para acabar. Dos preguntas. ¿Obra de arte favorita? ¿Dónde me recomiendas que coma hoy? Por favor, que sea lo más neoyorquino posible.

DAN: He sido conmovido hasta las lágrimas innumerables veces por el gran arte, especialmente por Rothko. Si me siento solo en silencio en una habitación con una pieza suya a gran escala, puedo sentir su alma hablándome. Siento lo mismo acerca de Rembrandt, Caravaggio, Van Gogh, Picasso, Pollock y O’keefe. Así que esto es imposible de responder sucintamente.

Ve a Red Hook Brooklyn y a Red Hook Tavern o Hometown BBQ, ambos son increíbles y propiedad de Billy Durney, quien los administra. Crecimos juntos. Billy y yo compartimos innumerables comidas y bebidas juntos en todos los restaurantes legendarios (Peter Luger’s , Odeon) y pubs como (McSorley’s) que ofrece esta increíble ciudad y, de alguna manera, adaptó mágicamente los mejores elementos de estos y los incorporó armoniosamente a sus establecimientos. Avísame si necesitas una reserva.

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