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12 marzo 2021
Autor: Spiff
Holemon Turner Company, visita obligada en San Diego

El recuerdo que tengo de la ciudad de San Diego es agridulce. La mitad de los días –no fueron muchos, estuvimos prácticamente de paso-, los pasé en la cama. No en la cama por circunstancias agradables, no. El clima de San Francisco –si van, echen una rebequita en la maleta-, sobre todo en la colina de Twin Peaks, me castigó pavorosamente.  Todo ese aire frío, y probablemente alguna que otra fiesta en la ciudad del Golden Gate, produjo en mí una especie de neumonía tremebunda que se manifestó a mi llegada a la ciudad que linda con Tijuana. Una rabia desmedida fue ver, cómo mis compañeros de viaje disfrutaban y consumían adrenalina sobre motos de agua y un telón de fondo de las vistas de la ciudad, mientras yo aguardaba su llegada en una humilde habitación de hotel. Como ellos disfrutaban de la noche californiana, mientras yo comía una hamburguesa de Denny’s encima de la cama. Nunca antes me sentí tan sedentario, pero lo cierto es que la hamburguesa estaba buena.

Lo poco que pude ver de San Diego me enamoró. Su clima, sus playas, sus chicas; cada una sacada de un catálogo de Hollister… Definitivamente era una ciudad para quedarse a vivir eternamente.

Hace unas semanas conocí a Aaron Turner. Lo que a priori parecía un simple intercambio de opiniones respecto a la sastrería y el estilo masculino, poco a poco fue convirtiéndose en algo más. Rápidamente vi lo que veo en el resto de mis entrevistados, pasión. Aaron tenía una misión, llevar la sastrería napolitana a San Diego.

Aaron Turner

Aaron Turner

CEO Holemon Turner Company

Foto: Rachel Stenger.

6482 millas es la distancia que separa Nápoles de San Diego. Esa es, por lo menos, la que nos marca Google, siento no haberla comprobado in situ; no disponía de cinta métrica en ese momento. Sin lugar a dudas, estábamos ante un reto considerable, más si cabe, siendo San Diego, la ciudad implicada. Surf, buen tiempo, bañadores, ya saben… Pero bueno, un blazer, un traje, un pantalón de vestir… Siempre tienen cabida. Allí, y en cualquier lugar del mundo. Eso mismo debió pensar Aaron, pero él no era sastre, simplemente era un apasionado de la sastrería como cualquiera de nosotros ¿cómo demonios quería hacerlo?

Nuestro protagonista ya había pasado años en el negocio de la ropa, pero no fue hasta su estancia en Europa, cuando empezó a forjar su sueño, su objetivo. El pasar tiempo en Italia y recorrerla, el experimentar la inmensa vida de la ciudad napolitana en sus propias carnes, el ver y catar aquellos maravillosos trajes de las magníficas sastrerías del sur de Italia, y, por supuesto, el encandilarse del estilo de los que lo acogían…

Fue, en una de estas, mientras compraba en la tienda de Salvatore Ferragamo de Piazza dei Martiri –probablemente la plaza favorita de un servidor en Nápoles, será porque soy un poco sufrido-, cuando Aaaron vio a Ilario Esposito. El norteamericano no dudó en preguntarle de dónde eran sus pantalones. Ilario respondió, “los hice yo”. Fue en ese momento cuando conectaron. Ilario se había convertido en el sastre de Aaron. Cada cumpleaños, cada velada, en definitiva, cada ocasión importante, Turner acudía a él.

Ilario Esposito

Ilario Esposito

Ilario era, y es, maestro sastre. Su misión es la de producir prendas que no sean consideradas objetos, sino creaciones que sepan transmitir ese carácter y arte napolitano; difundir todo ello alrededor del mundo. Y Aaron quiere ser, el que por lo menos lo consiga en la Costa Oeste de Norteamerica.

El arte sartorial de Ilario Esposito nace de la pasión ilimitada por el buen vestir que le transmitió su abuelo Gennaro Esposito, también artesano, que castigaba sus manos para fabricar zapatos en el centro histórico de Nápoles. Fue a partir de dicha inspiración, cuando comenzaría su propia pasión.

Sus estudios en sastrería, sus años de academia, sus premios –consiguió el segundo puesto en el concurso Nacional “tijeras de oro”-, fueron forjando una identidad, que hoy se refleja en cada una de las creaciones de su pequeño taller en la ciudad napolitana.

Aaron Turner percibió el talento en ese primer encuentro, y ahora ha decidido invertir en una asociación para compartir su gran experiencia con compatriotas estadounidenses que quizás no hayan tenido la oportunidad de encontrarse con Ilario en una zapatería de la ciudad de Nápoles.

A través de Holemon Turner Company, su empresa familiar desde los años 90, quiere servir a todo aficionado de la sastrería europea al otro lado del charco. Salvar las barreras que pueda generar el idioma y las limitaciones que suponen viajar hasta aquí. Construir una tienda local importadora de las mejores telas, prendas y accesorios provenientes de Italia. Por el bien del estilo norteamericano, que así sea. 

Bespoke blazer

Traje windowpane bespoke Holemon Turner

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