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26 abril 2022
Autor: Spiff
Jack Purcell en primavera y verano

La cantidad de inconscientes que dicen que el verano es una ordinariez. Me opongo fehacientemente. Las estaciones con buen tiempo –primavera y verano-, son en mi caso particular, perfectas para lucir con estilo. Si uno no ve más allá de la camiseta de tirantes y el bañador, es su problema. Esos primeros días en los que los rayos de sol sí que parecen surgir efecto, en los que el abrigo desaparece y uno se atreve a desabrochar un botón más de su camisa sin miedo al constipado. Los días de los primeros paseos luciendo tobillos carentes de vitamina D. Lo que me gusta a mí un tobillo y lo infravalorado que está. Como el estilismo en verano. Como la manga corta en camisas o el arremangado. Siempre hasta el codo, por cierto.

El verano ha sido vilipendiado durante años por snobs que entienden que la elegancia sólo tiene cabida delante de un fuego y fumando un puro. No se dan cuenta de que el verano también es el protagonista de Aarons, de los paseos de Agnelli y Jackie, de los de Delon y Schneider. El verano y el estilo han ido de la mano siempre. Como las zapatillas blancas. En primavera o verano, mejor.

De todas las bambas blancas -hay unas cuantas favoritas-, hoy vengo hablarles de las Jack Purcell. Unas zapatillas con mucha miga.

Converse Jack Purcell

Converse Jack Purcell

John Edward ‘Jack’ Purcell fue un jugador de bádminton canadiense con bastante éxito en el circuito amateur en el periodo de entreguerras. Curiosamente por aquel entonces, el deporte amateur era considerado como una actividad para caballeros, mientras que la versión profesional quedaba asociada a pequeños circuitos en los que la tradición y la elegancia perdían peso frente a la espectacularidad. Los profesionales no se tomaban en serio, mientras que con los amateurs pasaba todo lo contrario. Cualquier compensación económica relacionada con una actividad física podía suponer una inhabilitación para competir en torneos amateurs, los más prestigiosos. Y a nuestro protagonista le pasó algo parecido. El canadiense fue sancionado por ganar dinero escribiendo una columna de bádminton en un periódico. No parece un tema fascinante sobre el que escribir, pero tanto como para sancionarle… El caso es que al pobre hombre no le quedó otra que hacerse profesional y comenzar su andadura asociándose con diferentes marcas. Primero, anunciando una marca de analgésicos, Bromo-Sletzer, para después ceder su nombre para unas zapatillas.

Jack Purcell

BF Goodrich, que en origen fabricaba neumáticos, pronto vio que podía usar su experiencia para fabricar zapatillas con suela vulcanizadas y se puso a trabajar en ellas siguiendo también las indicaciones del propio Purcell. El resultado, una zapatilla con una muy buena amortiguación para ser 1935, transpirable y con un sello característico, una puntera que parecía sonreír; sello característico del jugador canadiense.

Del bádminton pasó al tenis y de ahí al estrellato Hollywoodiense. Mcqueen y Dean, ahí es nada, calzaban Purcells día sí y día también, y por ende, el resto de la humanidad hacía lo mismo. En los setenta, BF Goodrich decidió centrarse en los neumáticos y vendió su sección de calzado a Converse, que no dudó en recuperar la Jack Purcell original y mantenerla hasta la actualidad.

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