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15 agosto 2021
Autor: Spiff
La fiebre del plástico

El influjo Poux ha despertado un interés excelso en la firma relojera suiza. No se pueden hacer una idea de la cantidad ingente de mensajes que hemos recibido y que agradecemos enormemente. Sabíamos que la entrevista podría ocasionar revuelo, que muy probablemente los otros chronos diferentes al Grand Prix tuvieran su protagonismo y aumento de valor en el mercado, pero nunca supusimos esto, esta fiebre, este hype. Simplemente, gracias. El primer sorprendido he sido yo. Por momentos he decidido incluso no haberla hecho. Momentos muy cortos, eso sí. Momentos en los que buceo por Internet y no hay Swatchs chronos vintage que no supongan la extirpación de alguno de mis órganos. Ha sido en una de estas búsquedas donde he encontrado un nuevo objetivo. Pocos colores y ninguno fluorescente. Vintage o pseudovintage. Empresarios del norte de Italia, arquitectos e intelectuales. El Swatch negro o azul marino con dial blanco. Sergio Loro Piana, Luca y Matteo di Montezemolo, Alain Elkann…todos ellos tenían varias cosas en común. La elegancia, por supuesto, y su Swatch, que no podía ser menos elegante.

alain elkann swatch

Alain Elkann con traje cruzado y Swatch negro y blanco

Cuando Coco Chanel decía que menos es más, razón no le faltaba. De haber elegido un reloj, hubiese elegido alguno de los Swatch más clásicos. Desde los originales GB001, el primer reloj de la firma suiza en 1983, los GB100, GB700, GT402, GN100, GN400…también del mismo año, hasta los primeros SKIN SFN100 o el actual GB743, también llamado Once Again. Relojes de plástico que cualquier armario normcore elegante acogería con fuerzas.

Con el GB001, Swatch se presentaba al mundo con una rompedora declaración de intenciones: Bueno, bonito y barato. Y lo hacía en un momento complejo en la industria relojera suiza. A finales de los años 70 habían irrumpido con fuerza compañías japonesas como Seiko, Casio o Citizen, ofreciendo relojes de cuarzo y digitales LCD precisos y con excelentes precios, lo cual hizo que los helvecios perdieran aceleradamente gran parte de su cuota de mercado. Ante esta situación, los fabricantes suizos tenían que reaccionar, afrontar la crisis y recuperar clientes. Bajo el liderazgo de Nicolas G. Hayek, muchas compañías relojeras suizas se unieron, naciendo entonces, Swatch. Diseños modernos e innovadores, pero con costes de fabricación mucho más bajos que los convencionales. Plástico y 51 piezas en vez de las 91 que normalmente se usaban para fabricar un reloj. Todo un éxito que se ha mantenido perenne hasta ahora, consagrando a Swatch como la mayor compañía relojera del mundo y englobando marcas de relojes tales como Omega, Tissot, Longines, Blancpain, Hamilton…

Swatch SFN100

Swatch SKIN Monoblue SFN100

De todos los clásicos, el SFN100 de 1997, ha sido mi principal foco de búsqueda. Una foto del tristemente fallecido, Sergio Loro Piana, ha sido la artífice. Desde el momento en que vi la instantánea, comprendí por qué el amor aparece representado por Cupido, hijo de Marte, el dios de la guerra, por qué lleva los ojos vendados, por qué sus armas son el arco y las flechas, y por qué se habla de las heridas mortales del amor. Una de esas había aterrizado en mí. Disculpen la exaltación de sentimientos, esta vez el artífice ha sido Luis Landero. Pero en serio, había visto relojes de plástico con trajes caros antes, pero nunca así. Un binomio perfecto. Sergio aparecía medio sonriente, piernas cruzadas, no al estilo Sharon Stone. Gafas ligeras de montura metálica, probablemente titanio, como las que hace la firma Lindberg, un perfecto traje cruzado marrón, Open Walk (aunque no se vean en la foto de abajo, los llevaba, los llevaba siempre), corbata azul marino y ¡Bang! Un planísimo Swatch en el mismo tono que la corbata, encima del puño izquierdo de su camisa rojiblanca, replicando el estilo de su compatriota L’Avoccato. Sí, para más inri, rojiblanca… Discúlpenme otra vez, es que soy del Atleti. Reconozco que he tenido impulsos de copiar a los dos iconos y colocar mi reloj así, pero todavía no he caído. Ya les diré si finalmente abdico. La foto y el look tenían todos los ingredientes como para serle infiel a Poux y sus Chronos fluorescentes. Ni siquiera la presencia de Pier Lugi detrás, con su GMT Máster 16750 y bezel descolorido podía hacer sombra a aquella elegancia innata.

Loro Piana brothers

Sergio y Pier Lugi Loro Piana

Minutos para, primero, investigar el modelo. No había sido un modelo particular de aquella foto. Sergio aparecía en muchas con él. Al principio pensé que se trataba del Swatch Marmarella SFN124. Todo parecía indicar que el modelo en cuestión era aquel, pero nada más lejos de la realidad, pese a las informaciones erróneas por parte de la propia Swatch, que también confirmaban mis propias creencias iniciales. Pero no, imposible, aquello era una utopía, Sergio había fallecido en 2013 y el Marmarella se había lanzado al mercado en 2019. Seguí y seguí hasta dar con él. 1996 y 1997, Swatch SFN100. Ahí estaba. Ya no había marcha atrás. Lo quería. Ebay, Chrono24, Vinted… Me pasé horas delante de la pantalla de mi iphone sumando dioptrías a una miopía que parece alimentarse de mis caprichos, pero por fin lo había encontrado. Ya era mío.

El Swatch SFN100 Monoblue fue el primer reloj de la colección SKIN por parte de la firma. Si una de las cosas que le gustaban a Poux era lo planos que eran sus Swatch, debería mirar este. Plano, elegante y cómodo. Eso mismo debió pensar Sergio. Descanse en paz.

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