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25 abril 2021
Autor: Spiff
Oda a los pantalones blancos

Lo único malo de los pantalones blancos es que se manchan con mirarlos. Cada vez me gusta más esta prenda que años atrás prácticamente ignoraba. Ahora los llevo más en invierno que en verano, pese a esa regla estúpida entre los americanos que dice que no se debe vestir blanco después del Labor Day. De esto me enteré yo en 2016, cuando en un bar de Williamsburgh una chica se acercó y lo mencionó. Yo llevaba unos Levi’s blancos comprados unos días atrás fruto de las grandes ofertas que se encuentran en la Gran Manzana y, por qué no decirlo, de mi pésima organización a la hora de hacer la maleta. Soy bastante malo y es curioso, porque es un momento que disfruto. Disfruto mucho abriendo mi maleta Classic Flight de Rimowa, que finalmente pude comprar hace unos años… Siempre me han gustado esas maletas, son mis favoritas, por mucho que Globe-Trotter se empeñe en cambiar mi opinión… Continuamente calculo mal, imagino cómo Jean Paul Belmondo haría lo propio. Con determinación, sin doblar, sin pensar. Coger lo primero que apareciera en el armario, tirarlo en la maleta y obtener un resultado plenamente satisfactorio. Luego pienso en David Nieven. Seguro que él lo haría con mucho más cuidado, pensando en las circunstancias, tejidos, colores… La mezcla de planteamientos invadiendo el lóbulo frontal de mi cerebro casi nunca es satisfactoria. Aquella vez, por 2016, no sería una excepción.

La reseña histórica de la cultura norteamericana por parte de la joven de Brooklyn fue un punto de inflexión con respecto a los pantalones blancos y, desde ese día, no sé si por llevarle la contraria a ella o a la propia cultura estadounidense, visto pantalones blancos día sí y día también. Na’, tampoco es para tanto… Que si vengo de San Fermines, que si ya no hace para pantalón blanco, que si vengo de pintar, que si tal, que si pascual… Escucho los comentarios -siempre hay que hacerlo, igual alguno es interesante-, pongo buena cara, sonrío y sigo vistiendo lo que me gusta y lo que me da la gana. Además, a quién vais a hacer caso, a David Hemmimgs, Paul Newman, Steve Mcqueen, Alain Delon, David Nieven, Gunter Sachs, Eduardo VIII… ¿o a vuestra vecina del tercero? Por mucho que te guste la vecina… Esto me ha pasado, varias veces además, y con mujeres presumiblemente de buen gusto. No sé esa animadversión de la prenda entre el colectivo femenino. Suelen detestarla sin ningún motivo aparente. Quizás después de leer esto, cambien de parecer.

Alain Delon

Foto: Jean Marie Perier

El Papa, los peregrinos que acuden a La Meca, La Primera Dama… Todos visten de blanco. El blanco es pureza, transparencia, verdad…Y los pantalones blancos no iban a ser menos. Recuerdo una de mis primeras veces, en Santorini. El dress code obligaba a vestir totalmente de blanco, desde los pies hasta la cabeza. 23 años, tipín, bronceado mediterráneo, una de las ciudades más bonitas del mundo, media melena al viento -por aquellos tiempos me lo podía permitir-, y look monocromático blanco. Me vi fascinante. Y es que hasta ese momento, el blanco era eso, Santorini, Capri, Mykonos… En mi cabeza se hacía raro vestirlo en otros menesteres. Los pantalones blancos y los slippers sólo se veían entre los playboys de la cultura popular. El mencionado Gunter Sachs en el aeropuerto internacional de Los Ángeles acompañando a Brigitte Bardott -suspiro, traguito de agua, seguimos- vestido con una camisa azul celeste medio desabrochada -esto también era muy playboy– y pantalones de sastrería blancos. What else!

Gunter Sachs y Brigitte Bardott en el aeropuesto de Los Ángeles.

Pero qué demonios, aquella fantasía de outfit no podía quedarse en eso, en fantasía. He aquí un inciso, si te gusta algo, persíguelo, sin miedo a la crítica, sin miedo al qué dirán. Si encima me permites darte unas pequeñas pautas de cómo hacerlo, yo me doy por satisfecho. Me suelen gustar aquellos pantalones blancos con cierto wide abajo. Es decir, que no sean pitillos, por Dios. Como dije en su día, los pitillos, si eres Nick Valensi tocando el solo de Reptilia. Si no, no. Sean blancos o no, por cierto.

Lo mejor, unas buenas referencias históricas. Cada uno de los personajes que he mencionado hacen gala de haber vestido pantalones blancos de manera brillante.

Los colores pastel, azul celeste, marrón, incluso el propio blanco, son buenos para la parte de arriba. Pero también lo son los verde militar -una M65 con un pantalón blanco es sinónimo de éxito-, o los estampados florales. Estos últimos, reservados para temporadas estivales.

Paul Newman

El calzado cuando uno saca sus pantalones blancos a relucir, es importante. El ante funciona bien, y los zapatos unlined y belgas, mejor. El calf para otras ocasiones, aunque si lo ves bien, adelante. Si es invierno, combínalos con botas no demasiado robustas. Las Chukka boots de Galea Bespoke en ante marrón clarito son una buena opción.

Las Doek, Vans Authentic, Stan Smith o All Stars CT70s, consiguen darle ese look informal que nunca está de más tener algún día de la semana. Hazlo, en cualquier caso, con colores azul marino, gris o blanco. Las Vans de dibujitos con pantalón blanco se las dejamos a Squarzi.

¿El calcetín? Ays el calcetín, el eterno debate. En verano, invisibles, y cuando refresca nos gusta el blanquecino, sobre todo si vas a llevar pantalón blanco. Pero si no eres muy de Michael Jackson, opta por algo discreto. Menos, es más.

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