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4 junio 2020
Autor: Spiff
Últimos días de punto

El punto es mi amor platónico. Lo idolatro desde la distancia. Una distancia convertida en nostalgia; la nostalgia que uno siente cuando ve fotografías de familiares décadas atrás. Y es platónico porque nunca llega a convertirse en algo tangible; los diseños de ahora distan mucho de los diseños que veo en esas fotografías.

Se hace raro, por no decir rarísimo, no encontrar un jersey de pico en cualquier colección de otoño/invierno de la firma que sea. Pero todos ellos se cortan por un mismo patrón. Un patrón generalmente largo que sobrepasa la cintura y se estrecha desde el cuello hasta abajo.

De un tiempo atrás vengo aficionándome por cazadoras, sudaderas, chalecos, cárdigans, que queden ajustados en cintura. Patrones más cortos y rectangulares sin que generen ese abombamiento que a menudo hemos visto en prendas cortas; el abombamiento de los típicos jerseys y sudaderas de parques temáticos de los ochenta que eran cortos, pero con mucho vuelo, ya sabéis.

Este tipo de prendas conjugan bien con pantalones de vestir de tiro alto y vaqueros del mismo corte, pudiendo mostrar de esta manera detalles del pantalón que con un corte más largo no podemos. Los pantalones y vaqueros de tiro bajo nunca debieron de existir, son un invento del diablo.

Supongo que esta afición viene a consecuencia de esa obsesión imperante en un servidor por todo lo que conlleva a tiempos pasados (y mejores) y en particular a esas décadas de los 50 y 60, cuando los norteamericanos vestían sudaderas grises de cuello redondo para ir al gimnasio y Newman paseaba por la playa con jersey de pico, vaqueros y zapatillas.

Paul Newman con jersey de pico

Tanto ese tipo de sudaderas como el jersey de Newman, con un cuello en pico mucho más pronunciado y un patrón más rectangular y corto que se ajusta perfectamente en la cintura, taladran mi sistema límbico en forma de codicia; necesito esos jerseys y sudaderas y los necesito ya.

Seguramente recordaréis el Pulligan. Aún conservo uno; heredado, tendrá cerca de los 30 años; algo pequeño, una talla 3 (creo recordar que era la más pequeña), en un color amarillento pálido. No sé si será este del que hablaba Summers en su canción…

El jersey conserva todas esas cualidades que vengo buscando cuando compro punto. Corto, sin que haga bolita (peeling), con un cuello más pronunciado…No es cashmere, es lambswool, desconozco si quiera si Pulligan trabajaba cashmere, pero me da igual porque se asienta perfectamente en el cuerpo y el paso del tiempo no ha hecho otra cosa que embellecerlo. Seguramente si la composición hubiese sido cashmere estaríamos hablando de otra cosa.

Jersey de punto menguado.

El mítico jersey de la marca Pulligan que conquistó al mercado en los 50.

Pulligan, empresa española fundada en 1885 por la familia Jover, se hizo con el liderazgo nacional en la década de los cincuenta tras lanzar al mercado el jersey de punto menguado, convirtiéndose en todo un referente entre los millones de españoles que primero los compraban en Galerías Preciados para después hacerlo en el Corte Inglés.

El españolito de bien ya no compraba jerseys, compraba Pulligan. El polo Lacoste, los 501, los Sebago burdeos y el abrigo Loden completaban el outfit.

Me gustan los Pulligan porque rememoran esa época de la Ivy League; elegante, pero relajada.

Aunque me apasione el denim y la sastrería, al final uno siempre vuelve a lo básico, a la comodidad. Y no hay nada más elegante y cómodo que una camisa blanca, un jersey de pico beige y un pantalón chino.

Después en los detalles está la gracia de cada uno. El cómo sea el cuello de la camisa, el cómo es el patrón del jersey, el si el pantalón lleva pinzas o un dobladillo abajo o unos ceñidores en la cintura…Todos estos detalles son los que marcan la diferencia.

La base está ahí, tres prendas; la manera de presentarse los elementos en las mismas, lo complicado de buscar, pero también lo más divertido. ¿A quién le gusta lo fácil?

Pero hoy por hoy encontrar un Pulligan nuevo y de la talla que uno quiere es más complicado que comer sopa con un tenedor. ¿Alternativas? Haberlas haylas.

Primero, bucear en el mercado para hacernos con un Ballantyne de cashmere.

Jersey Ballantyne

Mítico jersey escocés 100% cashmere.

El nombre de Ballantyne, que a ti te suena a otra cosa pero que no, ha estado estrechamente ligado al concepto de calidad, alcanzando famas muy altas en los años 50, gracias a la técnica de intarsia, una técnica de tejido utilizada para crear patrones con múltiples colores, y al desarrollo del patrón icónico de, los famosos rombos, usados por celebridades y realeza.

Si el vintage no es lo vuestro, tenemos las opciones ofertadas actualmente por firmas británicas.

Alan Paine, por ejemplo, es una de ellas. La firma inglesa nacida en 1907 de la mano de William Paine ha sido famosa por sus prendas de punto. El mismísimo Duque de Windsor ordenaba allá por los 30, sus propios suéteres personalizados.

El corte clásico y en lambswool es el que más se ajusta a la descripción anterior.

Muy en la línea que nos ofrece Alan Paine, está William Lockie. Los escoceses ofrecen una de las mejores opciones calidad/precio para hacernos con un jersey clásico; cuello en V pronunciado, cashmere o lana de cordero y corte recto.

Acercándonos a tierras escandinavas, un servidor empieza a sentir esas mariposillas revoloteando por el estómago. Primero con Saman Amel. La marca originaria de Estocolmo, Suecia, no deja de sorprendernos con colecciones exquisitas, donde por supuesto, el knitwear tiene cabida.

samanamel

Jersey en pico de Saman Amel

Pero la firma que mejor ha sabido interpretar ese amor platónico nostálgico que un servidor experimenta por el punto, ha sido Rubato.

Hace un año Oliver Dannefalk y Carl Pers, ya famosos en los círculos del menswear y sobre todo de Pitti, lanzaban una pequeña colección de la que hoy podemos decir que ha sido un éxito.

Estos dos grandullones (estuve en Pitti al lado de Oliver y doy fé de su presencia), buscaban un jersey con características como las descritas. Más corto, que ajustara bien en cintura, más rectangular, con un cuello en pico más alargado que los que se ven en cualquier otra firma, lambswool en detrimento del cashmere

Sin lugar a dudas los suecos lo han conseguido, y con ello han logrado que lo que un servidor ahora siente por el punto sea un amor sartriano y casi nietzscheano, más que platónico.

rubato menswear

Jersey en pico de Rubato

rubato menswear

Jersey en pico de Rubato

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